
De la hez, sentando cátedra (III)
Lo que son caídas y golpes en el cine (sobre todo en el mudo) es la escatología al refranario tradicional, es decir la gente de aquel siglo 1600 - 1700 se reía de determinadas cosas que ahora, quizá, encontramos absurdas o con falta de gracia, aunque recogidas de anteriores épocas marcaron linea a seguir, "Cuentos de Canterbury " de Chaucer, paralelamente al "libro del buen amor" de Hita o al "Decameron" de Boccacio; donde las situaciones narradas en forma de pequeños relatos (cuentos) se ensañan con las necesidades corpóreas ya sean de infidelidad o de otra índole, tomando en ellos, como papel relevante el fiel reflejo del ambiente de la época (el famoso, ¡agua va!).
Cabe recordar que los artistas de teatro, actualmente entre ellos, para desearse suerte se desean "mucha mierda", añadido al desprecio por vestuario de color amarillo, en referencia a Shakespeare (pero eso que lo cuenten en una revista de actores) desconociendo totalmente su significando; este, deriva de la calle, aquella que junto al teatro donde representa la obra, hay abundancia de heces equinas, significa que se ha llenado el aforo, es decir, que ha habido gran transito de carruajes y obviamente de personas.
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Bien sabida su animadversión con los cortesanos de la época, en otra ocasión estos le mandaron la tuna, no a cantarle sino a "tunearle" los muebles con la excusa de que era un designio Su Majestad mostrándole unos falsos edictos reales. Quevedo leyó la misiva que efectivamente ordenaba a los susodichos defecar en la estancia del poeta, el decreto, ciertamente, estaba firmada con el sello real, a tal efecto y viendo como los tuneros se iban despojando de sus calzas y calzones, al redoble de sonoras y continua excitaciones anales, mando momentáneamente parar se dirigió a una cómoda de donde saco un pistolete y lo enarboló apuntando hacia sus visitantes recalcándoles:
"cagar podéis bien hacerlo pero, hay de vosotros se os ocurriere orinar!"
Tal amenaza surgió efecto ante la imposibilidad manifiesta de evitar derrame de orina. Tuna en pleno se batió en retirada hacia la posada más próxima.
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En cierta ocasión ante una recepción real en la que unos súbditos solicitaban acaloradamente ayuda para liberar cierto prisionero del yugo de un vecino y déspota rey, chillando libertad! libertad! Fuere Quevedo, quien después de un atracón de ciruelas se le escapo tal ventosidad que el eco no diere tiempo a replicar; ante el silencio que formó tal terremoto y viéndose el centro de todas las regias miradas, improvisó la siguiente frase:
"es el grito de libertad de una ciruela en cautividad"
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En esta ocasión, ya en el virreinato de Nápoles, después de una agria discusión sobre la popularidad del autor enmendad, éste tuvo la urgencia de un urinario para ejercer sus necesidades corpóreas, dado que los retretes de palacio estaban en su totalidad femeninamente ocupados, alguien proporcionó a Quevedo un recipiente adecuado, este, se instaló en un guardarropa real, donde ya tranquilamente se sentó dispuesto. Al tiempo que un embajador informado de la necesidad de volver a Milano a atender unos asuntos extremadamente urgentes, abrió la puerta para recoger su prenda de abrigo, encontrándose con el mencionado autor sentado de cuclillas y espalda, en situación de máxima presión, sin tener remota idea de quien era el defecante, exclamó: "CHE VEDO?" ( traducción QUE VEO, traducción fonética QUE VEDO ) contestándole este:
"Hasta por mis posaderas me conocen!"
FRAGMENTOS DE "GRACIAS Y DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO"
Edición de Daniel Lebrato
No hay contento en esta vida
que se pueda comparar
al contento que es cagar.
No hay gusto más descansado
que después de haber cagado.
DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO
Enseña un ayo mugriento la lición a un descuidado niño. Encomiéndasela a la memoria y como potencia vil pásasele y jugando, olvida y en pena de lo que pecó la memoria abre el culo a azotes.
Va un estudiante un madrugón a una viña, vendimia a la mitad de ella, lleva un lagar en el estómago, topa con una fuente, y porque se lo pide el gusto bebe hasta hartarse: pícase la sed y deshácese en cámaras y págalo el ojo del culo.
El otro mesurado o engullidor miserable, por comer de balde llenó tanto el estómago que se ahitó movido del apetito y págalo el culo a puro jeringazos.
Tiene un mal curado enfermo modorra y porque el humor se le ha apoderado de los sentidos y los descuidos que tuvo el poco prevenido médico, lo paga el culo a puro sanguijuelas que lo sajan vivo.
Sábese, según doctrina de muchos filósofos, que el regüeldo es pedo malogrado y que hay algunos tan desdichados que no se les permite llegar al culo, así lo enseña Angulo que no ha acabado de salir por la boca cuando le dicen todos: "¡Vaya a una pocilga!" , y cuando sale por el ojo del culo todo es aplaudido y cuando más le dicen cuerno, como otro tenía costumbre de decir cuando uno se peía "¡cuerno! por ahí comas carne y por la boca mierda, y papa te vea la madre que te parió porque te vea más medrado; en las sopas te lo halles como garbanzo, con esa música te entierren, sabañones y mal de gamones, coz de mula gallega, por donde salió el pedo meta el diablo el dedo, la víbora el pico, el puerco el hocico, el toro el cuerno, el león la mano, el cimborrio de El Escorial y la punta de mi caracol te metan amén".
Da el otro extranjero en caballerear, bizarrear y servir a damas y traer mucha bambolla y fausto, falta a los negocios y pierde el crédito y lo que pecaron los miembros genitales lo paga el inocente culo. Pues al punto dicen: "Fulano ya dio de culo" .
Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en tiempo de todos y por más cuidado que pone en las chinas o piedras que están descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en guija, resbálase el pie y hace pedazos el pobre culo y de más a más se hace una plasta de todo que le coge de pies a cabeza.
OCTAVA
Da el otro pobre a la medianoche en tiempo de invierno una correncia o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene no se acuerda bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la lumbre tropieza en él y hace pedazos las piernas y el culo, cobrando con esta desgracia enfremedad para muchos días.
Tan desgraciado es el culo que hasta los animales les muerde el lobo por él y en las monas se ve que porque quieren descansar y sentarse a menudo se llenan el culo de callos y por eso han dado en decir: "Fulano tiene más callos que culo de mona".
Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla una horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a tijeretazos el pobre culo.
Viene la otra pobre casada o doncella a descubrir más de lo que fuera menester su natural inclinación de ser puta, tiene celo de ello el galán y causa cuidado al marido y por dar a entender que conocen la fragilidad y imperfección del sujeto, dicen: "de res que se mea el rabo, no hay que fiar".
Dale al otro una apretura en la calle o cógele en la comedia, sale con priesa a buscar dónde desbuchar, y porque no llegó tan presto a las necesarias o le embarazó algún nudo ciego, emplástase o embadúrnase de mierda el pobre culo.
Viene el otro estudiante o platicante de medicina y al ir a ordenar un medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del ojo, y ella por darle gusto y apagar el fomes de la concupiscencia y titilaciones venéreas, empieza sus cernidillos y bamboleos, diviértese con el gusto y acribilla a golpes el pobre culo de escalón en escalón.
Vienen las Carnestolendas, alégranse las gentes en diferentes festines y por no más de antojo de muchachos o pasatiempo de hombres ociosos pagan los culos de los perros atándoles a la cola mazas diferentes.
Vese el otro pobre condenado toreador de a pie embestido del toro, vuélvese para huir, túrbase o no salen los pies con presteza y por no salir ellos presto degárrale el toro el pobre culo.
Va una vieja a echar una ayuda a un enfermo, ve poco, no la ha templado bien, encájasela dos dedos del culo, y dale entre las nalgas con ella, escáldale el culo que paga el pobre el descuido de la vieja borracha.
Finalmente, tan desgraciado es el culo que siendo así que todos los miembros del cuerpo se han holgado y huelgan muchas veces, los ojos de la cara gozando de lo hermoso, las narices de los buenos olores, la boca de lo bien sazonado y besando lo que ama, la lengua retozando entre los dientes, deleitándose con el reir, conversar y con ser pródiga y una vez que quiso holgar el pobre culo le quemaron.
Joan Ubach