INCLINADO EN LAS HOJAS SURCO LA TINTA INDELEBLE
Inclinado en las hojas surco la tinta indeleble
de cuentos infuturibles e impresentables pasados,
de cavidades extremas como ropa de indigente
y vandalismos pueriles debidamente adornados.
Ladeado para verme en tus ojos de tormenta
gobernada por ausentes verbos denodados,
es radiante la llanura que atraviesa tu vereda
pero el asno se tutela con los ojitos vendados.
Torcido como mi oído asomado para oírte.
Doblado como la esquina de la calle de tu casa.
Oblicuo como el pañuelo que no llega a despedirse.
Terciado como la vida insostenida sin tus asas.
Sesgado como los ojos que pretenden descubrirte,
caídos sin más remedio detrás de mis tristes gafas.

POR LO RECIENTE DE TI
Apenas sostenido por lo reciente de ti,
sumido en la distancia imperturbable de tu adiós,
me asomo y casi pierdo el equilibrio
de todo lo que es ya renuncia y lejanía
Tal vez hemos quemado demasiado las hojas
en las que un día escribimos las promesas.
Tal vez era verdad lo de las tardes tan rojas
que ardían y teñían el cielo de negro.
Quisiera dar un paso de menos hacia el día
en que te diste cuenta y callaste,
en el que ojeaste y se te empañó la vida
y entonces resignarme y sin duda abandonarte
Dejarte sola allí mismo para siempre,
después de nada y antes de todo lo nuestro,
sola para siempre sin mi nombre y sin mi olvido
y yo queriendo entonces encontrarte de nuevo.

AHORA NOS PARECE
Ahora nos parece que no estuviste acá.
A mi porque no quiero acordarme
y a ti porque te olvidaste.
Ahora ya no sabes ni pronunciarme.
Pero no es cierto,
sólo que pasó el aire
Ahora nos parece, más a ti que a mí,
que no nos hemos muerto de amor
el uno por el otro,
muchas veces.
Y cuando tu nombre y el mío
surgen en la misma oración,
en otra boca, claro,
parecen los recuerdos hormigas asustadas
por la presencia humana.
Ahora, ahora va a resultar que no hubo nada,
que la cicatriz del labio
no es de tu mordida
y el jersey que llevas puesto
no es de mi bolsillo.
Ahora ya no te gustan los hombres con gafas,
Ni Roma, ni los Beatles,
ni el otoño.
Ahora va resultar que eres otra
Y que yo era otro,
que era una nube en tu cielo,
según dices,
Ahora resulta que yo era una catarata en un ojo.
Y yo no lo entiendo.
Ahora llueve, amanece y ruge el mar
como siempre lo ha hecho.
La luna es de plata y bla, bla
y pitos y flautas.
Pero eso no quita
que nos hayamos querido.
desesperadamente.

PALEONTOLOCURA
Resulta que hay un fósil de tus nalgas
instalado en mi sofá
como un capazo de nuez
apostado allá en el lodo,
y mirándolo me asalta
la certeza de tu ausencia.
En el respaldo descansa
tu columna vertebrada,
como antena de tejado
con perfil de interrogante,
y en los cojines tus manos
se enhebran desconfiadas.
Tus brazos categóricos,
como cauces de dos ríos
se deslizan
por el tejido indolente de tu adiós.
Estoy rendido entonces,
en tu hipnosis dormito
como huésped de necrópolis,
sumido en la derrota de saberte
acomodada en el chaiselongue,
con los pies como guirnaldas
regaladas en cornisas.
Y estoy, decía, entonces,
casi perdido de todo,
con la brújula imantada
y decidido a quererte
para casi toda tu vida
porque yo moriré antes, solo,
sobre el sofá inerte de tu inerte olvido,
cuando llega pregonando
el camión del tapicero.

PERSIGUIENDO UNA PELUSA
Persiguiendo una pelusa
cómplice de la brisa
descubrí bajo la cama
que se estaba dando misa.
Se destapó ante mi vista
un cementerio de besos,
dispuesto como una viña
contemplada desde el cielo.
Y fui leyendo epitafios
minúsculos como insectos
de versos satirizados
pero sangrantes y ciertos:
"Despreciado un Viernes Santo.
Ni Cristo fue respetado,
ni los rezos y clemencias
ante el mecerse de un palio"
"Suicidado varias veces
y ninguna rematado.
Decidido a darme muerte,
me hizo el trabajo un sicario"
"De tanto aguardar a verte
me salieron telarañas
Y un sindicato de arañas
me mató por mal gerente"
Escarbando entre pirámides
de lágrimas embarradas
fui exhumando cadáveres.
¡perdón por esta guarrada!
Después de tres exorcismos
y varias operaciones
resucité algunos besos
que no me dejaste darte.
Y aquí estamos todos juntos
en la puerta de tu casa
pa´cagarme en tus difuntos
besos de mala gana.
Que Dios los tenga en su gloria,
RIP, amén y lo que quieras
pero a ver quien quiere estos besos
con la peste a muerto que llevan.
Son tus besos, ven por ellos,
incinéralos en tu hoguera
que la voz de sus espectros
me tienen la noche en vela.
Venga llantos y lamentos
y vueltas a la cabeza
y ya me ha dicho una médium
que o te beso o que me muera.
Dame un beso ¡por tu madre!
por tu madre no, que es "mu" fea
Si no es por querer besarte,
¿pero es que no te dan pena?
Dame un beso y que descansen
esas ánimas errantes.
Piensa que con tu beso
de mi también te deshaces.
Me dio un beso de mañana,
pero que beso me dio,
mejor de lo que soñaba
mi loca imaginación.
¡Ay! Qué divino desayuno
para este poeta tan fresco,
¡lo que tiene que inventarse uno
para que le den un beso!
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