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Sonetos
DERROTA
Ay, los años, los pueblos, los caminos,
que se nos escaparon, desbandados
como tropel de ciervos, asustados
de ominosos ladridos repentinos.
Éramos bravos jóvenes, genuinos,
batallón de mesiánicos cruzados
ni por miedo, fatiga o sed quebrados,
conscientes de jayanes, no molinos.
El mundo todo era la gran palestra
donde lidiamos; la victoria, nuestra;
la duda, ajena, y el laurel, seguro.
Y al fin el tiempo, amargo, gota a gota,
nos dio a beber la hiel de la derrota,
escanciada en la copa del futuro.
(Soneto Nº 1615)

Y ME QUEDÉ CONTIGO
La tarde era un adiós, y tú no lo eras;
yo era llegada, tú eras acogida,
de todo yo desnudo, tú vestida
de tu gloria de senos y caderas.
Y me quedé contigo. Las palmeras
se mecían al aire; estremecida,
el agua en el embalse recogida,
era un quebrarse azul de cristaleras,
y era un silencio verde la espesura;
al interior, mi cerco a tu cintura,
anaconda estrechando los anillos.
Y luego, en explosión voluptuosa,
una riada cósmica, espumosa,
y un desmoronamiento de castillos.
(Soneto Nº 1707)
 
SIEMPRE LA MISMA MUERTE
Tan lejana como una carabela
encallada en arenas de otro mundo,
y tan vencida que en lo más profundo
su empeño de vivir se desnivela.
Fue insumisa, mas ya no se rebela,
y desalado su ángel vagabundo,
su tiempo es un destello moribundo
ante un golpe de viento en la candela.
No es su primera muerte, ya ha cruzado
esa frontera a veces, y le han dado
nuevas opciones de vivir la vida.
Pero vuelve a beber del mismo vaso:
Otra vida, otro amor, otro fracaso,
muriendo siempre de la misma herida.
(Soneto Nº 1573)

Otros poemas
SER Y ESTAR
Estoy aquí. No es un lugar, ni un tiempo,
ni un pórtico de luz, ni una frontera;
es una forma de pensar, tangible,
un estilo de ser, en turbulencia;
más que un estado, una razón de vida,
sin geografía, historia o aritmética.
No me atan límites de situaciones,
ni me influye el pasado y sus vergüenzas,
ni sumo lo que tengo,
ni resto mis carencias.
No habito, vivo, y he sustituído
relieves por ideas,
irrelevantes hechos por instantes,
y cifras por belleza.
Si el oleaje en blanca espuma me habla,
si el ciprés cabecea,
si abre su vientre extática la rosa,
si calla, o ruge, el fondo de la selva,
es como si una mano rasgueara
cada una de mis cuerdas,
o batiera los címbalos del alma,
o galopara trémula mis teclas.
Estar es trance de postura inmóvil,
ser es acción, trasiego, peripecia.
No quiero estar, inerte,
rendido, ineficaz, como la piedra;
ni quiero que se diga que he existido,
que fui sólo dos fechas.
Quiero ser recordado como un pulso
golpeando en las venas,
un trueno y un relámpago, un incendio
que no sólo devora, sino piensa.
 
VOY A ARRANCARME EL ALMA
Voy a arrancarme el alma,
sólo por un momento;
no está muerta, ni enferma, ni lisiada,
su aspecto es saludable, pero quiero
verla de frente, como la vería
un extraño que no viera mi cuerpo;
con ecuanimidad escrutadora,
sin prejuicios, tendencias ni recelo.
Yo la veo a diario,
sin embargo no puedo
ser imparcial. Es mía,
y aunque a veces tenemos desacuerdos,
y a veces compartimos resonancias,
debo mirarla como en un espejo
que refleje su esencia,
sin aditivos caricaturescos,
sin atavíos enaltecedores,
toda desnuda, toda al descubierto.
Debo arrancármela calladamente,
con la delicadeza y el esmero
de quien se despojara de la túnica,
mostrándome su porte más auténtico.
Y al verla en todo su esplendor, al verla
con su desapacible cargamento
de miserias también, la implantaría
un filtro de recuerdos
para purificarla
de tanto sedimento
como a golpe de huellas y costumbre
depositara el tiempo.
Y, renovada, la devolvería
a su lugar de origen en el cuerpo,
a la espera de ti, limpia, radiante,
como si fuera su primer encuentro.
 
BREVERÍAS
1651
Estoy alegre porque se acentúan
mi sed y mi objetivo cada día,
porque sé levantarme si cayera;
porque respiro, porque se atenúan
duda y calvario, no mi rebeldía,
porque lo llevo todo a mi manera.
1658
Que tengan los relojes movimiento
no denota que el tiempo, inmóvil, vuela;
somos nosotros quienes, como el viento,
nos deslizamos, sin dejar estela.
1674
Lo triste no es morir, ya que la muerte
es el fin del dolor y de la brega;
lo más triste es la forma en que se llega,
y es también la certeza de perderte.
1687
Si te entiendo, y entiendes lo que digo,
¿qué importan tu país, tu altar, tu idioma?
Hay un lenguaje universal, amigo,
en la rama que lleva la paloma.
Si no estás contra mí, si estás conmigo,
la barrera más alta se desploma.
Fugaz el tiempo va, la vida es breve,
y el mundo es de quien ama y quien se atreve.
1702
Todo el sexo en el rostro, en cada gesto;
calor, temblor rodando en las mejillas,
fieramente el cabello descompuesto,
los párpados cerrados, maravillas
al fondo de la mente, el seno enhiesto,
y en amplio ángulo obtuso las rodillas.
Ella tan sola, con su propio tacto,
autoerótico amor, autodidacto.
1713
Ayer pensaba.¿Y qué? ¿Vive el ayer?
Pensar, querer, hacer son del presente.
Ayer es ya la horizontal yacente,
y hoy, vertical en acto de correr
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