|
CALEIDOSCOPIO
Suenan notas de piano
para un baile con el rostro
del callejón ebrio de lluvia,
hoy despereza temprano
o tal vez no haya dormido.
Gotas juguetonas
pisan la plata con la que el cielo
paga caro su desdoblamiento,
las aristas hablan lúcidas
o relinchan sus afilados dientes.
Disuelto en tal calidoscopio,
una rendija de pensamiento
multiplica seca tu imagen
a través de roturas orgánicas
o de cómo quebró mi cristalino.

BELCHITE
Ruido, en el primer paso,
un desolado purgatorio,
acto seguido chilla el aire,
me introduce una callejuela estrecha
delgada, para no perderme entre almas.
Las ventanas abren ojos
sobre el pasmo de sus puertas,
y paredes con la condena
a soportar un cielo capitel;
techo para el herido gallinero
lleno de gallos herrados,
las gargantas ya no cantan
direcciones ni horas.
De espalda soledad,
vuelve a enfriar los escombros
del brasero de una mirada.
La luz, a cada sombra
hace mantillas de luto
y del silencio ruido
de una acequia de agua.
¿Qué pecados habrá cometido
para merecer tal manta?
Solo el viento, niño juguetón
asusta hojas invictas;
no quedan palomas ni niños
sobre baldosas rotas.
Joan A. Ubach
|