AL DESNUDO
Vamos a desnudarnos ahora mismo,
precisamente ahora que los cuerpos
están amortiguando
la camiseta blanca y el vestido.
Quitémonoslo todo...
aquella ropa vieja sin costuras
que nunca hemos dejado al descubierto.
Despójate de todos los prejuicios,
que yo me quito el miedo a comprenderte,
desabrocha tus ojos,
que mis ojos
se arrancan la mudez de las pupilas.
¡Vamos a desnudarnos de la boca a los párpados!
Si el amor tiene frío,
mejor cubrir su tiempo con palabras.

LA VOZ EN LA VENTANA
Dejabas de fumar al enterarte
de una muerte cualquiera.
Te quedabas mirando...
y todo se dormía en los cristales
de tu vieja ventana:
la mudez de tu aliento susurraba en el frío,
una calle en pijama se colaba en tus ojos
acolchados de dudas,
el portal bostezaba minifaldas de sábado.
Como un Dios inherente
pensabas que pensabas, sin embargo,
era un gesto capaz de amortizar
el déficit del mundo.
-Yo no soy un poeta- te dijiste,
derramando un poema
que envejece contigo cuando hablas,
lo llevas escribiendo desde que te dejaste
la voz en la ventana,
desde que las palabras planearon
escapar en el humo de tu último cigarro.

OTRA VERDAD INCÓMODA
Vivimos en un sueño,
y estamos despertando de nosotros
con la misma pereza con que un día
nos fuimos a dormir.
Ahora vemos la luz que se derrumba
a los pies de la cama,
de esta cama redonda y azulada
que sujeta su peso en el vacío.
El cuerpo se acurruca en sábanas de oxígeno
dispuesto a imaginar
otro sueño de pájaros sin aire.
Pero llega la luz, esta llegando
y cerramos los ojos de la mente
para no deslumbrarnos.

ESPEJISMO
Ya casi puedo ver el espejismo
que produce tu ausencia,
y morirme de sed cuando los labios
afrontan otra sílaba
del íntimo desierto de tu nombre.
Me puede este calor de la costumbre,
y avanzo entre las dunas
formadas al contacto de tus besos.
-Los ojos se me caen como racimos
de uvas maduradas,
y no veo
más allá de una página incompleta,
más allá del alcohol que nos embriaga.-
Es esta soledad abarrotada
la que muerde la piel,
la que rebosa el ánfora del tiempo
sobre la arena blanca de mis horas,
Ya casi puedo ver el espejismo,
parece que eres tú. con un recuerdo
tejido en las pestañas.
Qué pena que la luz no tenga tiempo,
y el aire vertical
no se quede a vivir en esta arena
que araña cada día
la nocturna derrota de los párpados.
Vamos a desnudarnos ahora mismo,
precisamente ahora que los cuerpos
están amortiguando
la camiseta blanca y el vestido.
Quitémonoslo todo...
aquella ropa vieja sin costuras
que nunca hemos dejado al descubierto.
Despójate de todos los prejuicios,
que yo me quito el miedo a comprenderte,
desabrocha tus ojos,
que mis ojos
se arrancan la mudez de las pupilas.
¡Vamos a desnudarnos de la boca a los párpados!
Si el amor tiene frío,
mejor cubrir su tiempo con palabras.