Liber

 
 

CIUDAD DEL HOMBRE: NEW YORK

J.M.Follonosa

Prólogo de Pere Gimferrer

El Acantilado, 33
ISBN: 84-95359-24-3
9,5 €

« Ciudad del hombre: New York es un libro coral. En cierto modo su espíritu es whitmaniano; como Whitman, el poeta es aquí "un cosmos" y es "hijo de Manhattan". Los textos pueden leerse o bien como fragmentos de un diario íntimo-que contendría además, a retazos, una autobiografía fragmentaria, en parte real y en parte ficticia al parecer-o bien como breves monólogos autónomos de múltiples personajes distintos, cada uno con su propia vida, cada uno con su propia opción moral. Cierto que algunas de estas vidas o morales se emparentan, mas otras se contraponen violentamente; las más, al cabo, se complementan. Lo característico, lo distintivo de los textos es, en suma, esta huidiza ambigüedad. Quien habla es un solo hombre y muchos hombres a la vez; quien habla es el poeta y sus voces, esos a modo de heterónimos sin nombre ni rostro, definidos sólo por su ubicación en Nueva York: heterónimos epónimos.»

Pere Gimferrer

DESTRUCCIÓN DE LA MAÑANA

J.M.Follonosa

Prólogo y edición de José Ángel Cilleruelo

DVD  Ediciones. Poesía

"En mayo de 1990 apareció Ciudad del Hombre: New York de J.M. Fonollosa y parte de la crítica lo recibió como el gran poeta oscuro y olvidado que nos faltaba en la literatura en español. Contemporáneo del grupo de los 50, lector atento y único de La Vanguardia y de Sade, autoexiliado en Cuba y Nueva York, hombre abandonado, secreto, del que sólo Pere Gimferrer parecía tener noticias desde siempre (a nadie sorprendió que se pensara que ambos eran el mismo sombrero paseando por Barcelona). Poeta urbano, de la ironía desgarrada ( Las mujeres que quiero van con otros ), de la soledad, de la imposible alegría ( Renunciaron al sueño y se adaptaron / a una pequeña dicha y su tristeza / La vida no da más, seguramente) . Del fracaso que no se sabe ni se quiere aceptar ( Han de cambiar las cosas algún día / La gente de mi barrio, con respeto / me escuchará y vendrá a beber conmigo ). Pero también poeta de la forma ajustada, de abundantes sonetos, de rimas consonantes. Todos los dados coincidían, aquella primavera habíamos descubierto de golpe a nuestro escritor olvidado (¿otro Pessoa?) y a nuestro escritor maldito (el propio Vallcorba, editor de ese primer libro, lo emparentó con Baudelaire).

Pero los años pasaron y supimos que era un hombre culto, de amplias bibliotecas. Y con los años pasó algún otro libro, cantautores, la sorpresa, la propia muerte (también irónica y también desgarrada, cuando parecía que por fin se acercaba el reconocimiento). Y este otoño se publica este otro libro, Destrucción de la mañana , y su autor hace ya mucho que dejó de ser secreto.

42 poemas y tres cartas del autor en las que trata de su composición (en 1959, 1962 y 1988). Un único narrador nos conduce hacia su autodestrucción. Primero la extrañeza de uno mismo, sentirse dentro de un cuerpo del que ya no forma parte ( Ese desconocido que yo soy / Ese al que los demás se dirigían / al dirigirse a mí, sin yo saberlo / Ese irreconocible ser inmóvil / que inspecciona mis rasgos hoscamente ). Más allá del individuo, un paseo por una ciudad fantasmal y sin nombre ( De la alta oscuridad baja la lluvia / tropezando en las ráfagas del aire / y se agarra al cabello, manos, traje./ En bueno caminar en la llovizna / Es bueno andar despacio bajo el agua /Sin rumbo uno asimismo, lluvia y viento, /como agua y soplo, nada, por la calle ). La soledad y recuerdo, la pérdida de la juventud y de la posibilidad de seguir esperando ( Si me dieran más tiempo con mi cuerpo, /con el otro, el antiguo, el que era mío ). Y aplastando cualquier salida, el tema habitual en Fonollosa. La derrota. Los sueños que no se cumplieron, el olvido. Creerse destinado a la gloria y un día convencerse de que no llegará ( Me sobrevaloré demencialmente / Confundí vocación con mi deseo / Pugnaba para ser elegido / y ni estaba en el grupo de los llamados ). Así se vuelve a casa, se entra en la habitación y se acaba ( Dejo correr la sangre de las manos / Acostado en la cama lo examino / Las sábanas la sorben dulcemente / con la avidez de su blancura ).

Como vemos, unos temas nada originales. Mucha mala poesía ha empezado así y ha terminado en delirios sentimentales y cursis declaraciones de amor a no sé qué botella. Los lodos de la literatura se nutren de esos desagües cada temporada. Fonollosa no, él sabe pararse. Le salva un estilo muy directo, que no pretende la emoción. Ni el pálpito. Mejor cuanta menos retórica. Endecasílabos para un verso blanco. Como si los temas de Bukowski hubieran sido tratados por Jorge Guillén. Sencillez. La mejor elección. Ella hace que este libro merezca ser leído."

Antonio Campoy Martínez

DOMICILIOS: ANTOLOGÍA (1983-2004)

José Ángel Cilleruelo

 

EL TORO DE BARRO  2005

9.60€

"Pocos poetas como José Ángel Cilleruelo han sabido rescatar el resplandor del lado más oscuro de la cotidianidad en una poesía urbana que, como la suya y en palabras de José Luis Morante , ha procurado sacralizar siempre "la conciencia de un esplendor efímero que anuncia mudanza y devastación y la recreación de escenas que protagonizan sombras anónimas, posadas un instante en los sentidos". Recogida en una antología publicada por El Toro de Barro, allá por el año 2005, con el título de Domicilios , la poesía del que Dionisia García definió como el genuino "poeta de la ciudad" nos sitúa frente a una gran pintura en el que el gran protagonista es, según Eduardo Moga , "el lento camino de la desposesión" de un hombre eternamente sólo y perdido en los laberintos de todas las ciudades de este mundo. Sin embargo, y aunque formó parte activa de esa gigantesca marea rehumanizadora con que los partidarios de la realidad agitaron, en los años ochenta, los cimientos de la poesía española, no toda la obra de Cilleruelo puede entenderse situándola en los márgenes concretos de la estética del realismo. Y, tal vez, esa voluntad de "innovación dentro del funcionamiento del principio de realidad" sobre la que reflexiona Joaquim Manuel Magalhães , fuera la que, a la postre, y como muy bien ha señalado Valter Hugo Mãe en una breve reseña publicada en su día en Portugal, llevó al gran poeta catalán a esa posición de relativa marginalidad con que los liderazgos de las mayorías sociales suelen premiar sus desafectos. Y esto es, precisamente, lo que, al arriesgarnos por alguno de sus Túneles o al contemplarnos los ojos en El espejo del fondo , El Toro de Barro ha querido corregir con las afiladas y también tranquilas puntas de su cuerna, al modo de una señal de que, sin dejar de serlo, la realidad puede atravesar tranquilamente las puertas de la intemporalidad y de la literatura."

Carlos Morales

EL MAPA DE AMÉRICA

Pablo García Casado

DVD EDICIONES, S.L.

ISBN: 84-95007-54-1

6.60

El mapa de América expresa el impulso de abandonarlo todo, de empezar una nueva vida, sin ningún destino definido, simplemente marcharse a otro lugar. Se trata, sin duda, de un sentimiento adolescente y que en este libro aparece voluntariamente con la marca made in USA , un sentimiento que mantiene la esperanza de muchos hombres y mujeres que sobreviven a la barbarie cotidiana. Pero, más allá de las referencias culturales y los tópicos manidos, El mapa de América , expresa un paisaje cercano a cualquiera, reconocible por cualquiera: la vida dominada por la soledad, la violencia y el deseo.

LAS AFUERAS

Pablo García Casado

DVD EDICIONES, S.L.

ISBN: 84-96238-57-1

8.00 €

"...diez años después, aparece la tercera edición de Las afueras (DVD, 1997), uno de los libros con más impacto, literario y mediático, de la poesía española de finales del siglo XX. Un libro que ha sido muy imitado (por mí el primero, basta ver algunos textos de Circular ), muy leído y, por lo que se va viendo, muy vendido. Un libro que tuvo mucho que ver en la consolidación de la colección de poesía de DVD, dirigida con ardiente inteligencia y fría pasión por Sergio Gaspar (que, por cierto, es el "editor nihilista" del que hablo en el prólogo a Construcción ), y que será pronto objeto de un hermoso recuerdo por parte de una promoción joven de poetas, homenaje del que no daré detalles porque son sus organizadores quienes deben darlos. Las afueras obtuvo el premio Ojo Crítico y tuvo muchos votos en el Nacional de Poesía del año siguiente. Acostumbró a los lectores de poesía a mirar con ojos nuevos, abrió la, a mi juicio, más interesante fractura interior en la poesía de la experiencia, dinamitando su estrecha concepción del realismo, y se proyectó en el imaginario de los jóvenes poetas: para bien o para mal, Pablo se convirtió en el primer éxito mediático de un poeta joven, amén de aportar a la poesía española contemporánea una visión de la ciudad, de lo poético y de lo afectivo que hasta entonces no conocía. Excelente transmisor de los valores narrativos a la poesía, como intenté demostrar en mi ensayo sobre su obra, García Casado no ha hecho más que reinventar y reinventarse en cada libro. "

Vicente Luís Mora

CÁLCULO DE ESTRUCTURAS
Joan Margarit
Editorial Visor
8 euros

"Joan Margarit, quizás el poeta catalán más conocido.

"Todo arte,  música y literatura serios constituyen un acto crítico. Lo son, en primer lugar en el sentido de la expresión de Matthew Arnold "una crítica de la vida". Ya sea realista, fantástica, utópica o satírica, la composición del artista es una contradeclaración al mundo" dice George Steiner .

Y esto es lo que nos ofrece Joan Margarit en su libro de poemas Cálculo de estructuras - edición bilingüe en catalán y en castellano -, traducido por el poeta.

Según Carlos Marzal , Margarit nos esclarece, con su afligida mirada, los enigmáticos erritorios del amor y la muerte, en sus más amplias acepciones. Para Marzal, este Cálculo de estructuras alberga mucho de la voz propia, y algo de insólito, con respecto a la obra y a la tradición de Joan Margarit : una nueva vuelta de tuerca en su aventura poética, una de las más altas de la poesía catalana contemporánea.

Si esta intensidad formada de la visión y el ordenamiento especulativo es siempre una crítica, la encontramos permanentemente en estos poemas de Joan Margarit , porque en ellos el poeta está afirmando que las cosas podrían ser (han sido, serán) diferentes.

El poeta nos abre así una puerta, la de su visión del mundo, donde, nosotros, lectores podemos encontrarnos con esa visión a través de sus palabras.

Araceli Otamendi

DE LOS TRANVÍAS

José Ángel Cilleruelo

Editorial Plaza & Janés,

Barcelona, 2002

"Ocurre que ya no existen equipos, existen jugadores. De vez en cuando, detrás de la niebla espesa del partido, aparece un tipo que acaricia el balón y lo convierte en protagonista, dotándolo de vida, faro reluciente entre la mediocridad.

Ocurre que ya no existen libros, existen escritores tan pagados de si mismos que se olvidan de escribir. Pero hay una estirpe, unos pocos depravados, que todavía disfrutan haciendo lo que mejor saben. Esos excluidos, esos valientes que rara vez figuran en las listas de los más vendidos, hacen posible que leer un buen libro no resulte tarea imposible en estos tiempos.

José Ángel Cilleruelo (Barcelona, 1960) pertenece a esa secta integrada por grandes escritores. Su labor poética le ha convertido, sin proponérselo, en una de las voces de referencia en el actual entramado lírico. Sin duda, El don impuro (1989) ha influido de manera decisiva en buena parte de la poesía más joven, que ha seguido con atención sus dos magníficos libros posteriores, Maleza (1995) y Salobre (1999) Basta leer cualquiera de los versos que forman su último poemario para entender que estamos ante un autor importante.

Complementando esta labor, en los último años Cilleruelo ha ido formando un universo narrativo que ha desembocado en la publicación de dos libros de relatos, Ciudades y mentiras (1998) y Cielo y sombras (2000) y una novela El visir de Abisinia (2001).

Ahora aparece De los tranvías , un nuevo libro de relatos que bien pudiera ser un resumen de todos los logros que su escritura ha alcanzado hasta la fecha.

Rehuyendo la estridencia gratuita, Cilleruelo tiene la capacidad de conmovernos de un modo tan sutil que engancha. Su prosa, como su poesía, es directa y no da concesión a la frivolidad ni al recurso fácil. El lector que se enfrente a estos doce relatos se dará cuenta, cuando cierre el libro, que ha recibido un lavado de alma casi gratuito (edición de bolsillo)

El tranvía aparece como nexo común para todas las historias, pero es la ciudad, con su extensa galería de personajes que la pueblan, la verdadera protagonista. No importa si el relato transcurre en un pasado inmediato o en la actualidad, la ciudad siempre aparece como la gran madre que moldea pasiones, que se alimenta de sus hijos, una ciudad que conserva, como los hombres, las ruinas.

Ritos de iniciación, las caras más obsesivas del amor, la soledad, la incomunicación son algunas de las enfermedades que sufren estos urbanitas que traza Cilleruelo. Pero hay algo que late a través de todas las páginas de este maravilloso libro y que hace que brote la luz y se derrame por las aceras, se cuele por las grietas de los edificios e inunde las alcobas infectadas de tristeza: la búsqueda desesperada de la felicidad.

En De los tranvías , Cilleruelo ha retratado, de modo magistral, unos corazones que laten en un mundo que está mal hecho, unos seres que se parecen demasiado a nosotros y que nos invitan a pagar el televisor, olvidar la última jugada de Zidane y, después de mucho tiempo, volver a sentir placer por la lectura."

Alberto Tesán

LA CIUDAD

Antonio María Flórez Rodríguez

Premio Editorial Manigraf de Poesía Inédita
Editorial Manigraf, Manizales, 2003

La ciudad es un libro proteico y denso, intertextual, que salda deudas culturales y afectivas del autor con algunos de sus amigos, poetas y músicos del rock. Es un recorrido por la ciudad como universo plagado de seres dispares y solitarios que se debaten en pos del amor, el paraíso y la libertad. Es una propuesta de búsqueda del ser y de su entorno a través de la palabra y la imagen. Presenta una visión fresca y profunda de la cotidianidad y del desarraigo del urbanita, equilibrando magistralmente las citas de poemas y canciones con las expresiones propias del hombre contemporáneo.

 

LOS HAIKÚS DEL TREN

Eduardo Moga

ISBN 978-84-935544-2-2
18 €

Prólogo:

"Escribí estos 104 haikús entre finales de 1999 y principios de 2000, y su composición demuestra, una vez más, que la literatura es imitación. Aquel invierno estaba yo traduciendo al castellano una antología de poemas japoneses a la muerte, en su mayoría haikús. Me sedujo la firme delicadeza de aquellos versos -que hasta entonces apenas había visitado-, y quise aventurarme en su redacción. Hallé entonces en el mundo hermético y pasajero del ferrocarril, en el que debía adentrarme dos veces al día, el cosmos idóneo para ser apresado por los diecisiete barrotes del poema, aunque no me limité al sucinto territorio de los vagones, sino que tuve en cuenta también cuanto lo precedía y rodeaba: los andenes en los que esperaba, las calles que recorría para llegar a la estación, las personas con las que me cruzaba. Confieso que la composición de los haikús no sólo me resultó más agradable que la descorazonadora lectura del periódico, sino que obró, ipso facto , efectos terapéuticos: me rescató de la pesadumbre que me causaba el vecino que mascaba chicle con la boca abierta, el adolescente que comía pipas con estrépito psitácido o la señora que leía, con incomprensible fervor, la última novela de Tom Clancy. La transmutación literaria de estos hechos deplorables los hacía más llevaderos: los diluía en la nebulosa benéfica de la recreación. 

El tren, pues, constituido durante casi una hora diaria en síntesis del mundo, me llenaba los ojos de imágenes. Y eran esas imágenes, y los instantes encarnados en ellas, lo que yo quería apresar en palabras: lo que el haikú quiere apresar en palabras. Sin embargo, aprendí que la percepción se educa: la sensibilidad ha de rastrillar el conjunto de estímulos que se ofrecen al ojo -y que éste capta indiscriminadamente-, para escoger, al fin, los que considere más susurrantes o perturbadores. El haikú, como todo poema, nace en la piel, pero crece tras ella: en la razón y la sinrazón, en la sintaxis y la subversión de la sintaxis. Por otra parte, el tren constituía una magnífica metáfora de un principio de la doctrina budista que informa muchos haikús: el mundo cambiante, la constante transformación de todo: «Nada está quieto / ni siquiera un momento. / Mirad los árboles», escribió Seiju. Ciertamente, tanto el interior del ferrocarril -los viajeros, inmóviles en el centro del movimiento- como su exterior -el paisaje ensartado por las estaciones del recorrido- cambiaban sin cesar: el cielo acumulaba láminas de glicerina u oquedades añiles; el boscaje era más esquemático o más amarillo; un apeadero recién pintado aparecía tras una curva como una margarita mojada y enorme; una casa en construcción, junto a la vía, lucía el penacho creciente de la chimenea; un grupo de escolares llenaba el aire de caos y de risas. Sin embargo, pese al heraclitiano principio budista, nada abandonaba su ser, esa continuidad difusa que nos permitía reconocerlo como tal -y reconocernos, en el acto de la percepción, a nosotros mismos-, y eso me daba alguna certidumbre, un suelo en el que asentar las palabras. Ahora ya no compongo haikús, al menos no con la tenacidad cuyo fruto es este libro, pero aún no puedo entrar en un vagón de tren sin que me asalte un pentasílabo.

 Por último, me siento en la obligación de señalar que he transgredido todas las reglas del haikú, salvo su canónica división en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, respectivamente. Vayan en mi descargo los múltiples precedentes de transgresión -incluso de la estructura tripartita y del cómputo silábico- que sus innumerables practicantes han sentado a lo largo de sus cinco siglos de vida. Hasta para la vulneración de la norma que más he intentado preservar, pero en la que también he fracasado, como es la incontaminación del poema por el yo -poseído sin remedio por la subjetividad, por mi propia y devoradora consciencia-, encuentro antecedentes que me exculpan: «Litros de flema. / No me sirve ni el agua / de calabaza», se lamenta el tuberculoso Shiki a las puertas de la muerte. Por fortuna, el haikú es como la pizza: si la masa es buena, se le puede echar de todo. Quizá en ello radique el mayor atractivo de este género: su claridad y, al mismo tiempo, su polisemia -derivadas ambas de la concisión-, esa microscópica amplitud, en la que cabe, de un modo muy japonés, el precepto y su violación, lo uno y lo diverso, la totalidad y la nada."

Eduardo Moga

CIUDAD PROPIA . Poesía autorizada
Francisco Ferrer Lerín


Edición: Carlos Jiménez Arribas
Colección Niké , 6
Poesía
1ª Edición
ISBN 10: 84-96374-33-5
ISBN 13: 978-84-96374-33-1
18,00 €

Edición y prólogo de Carlos Jiménez Arribas

Nota biográfica de Javier Ozón Górriz

Notas del autor

Incluye los prólogos originales de José Corredor Matheos y Pere Gimferrer

En la historia de la poesía española del último tercio de siglo, hay un capítulo con encabezamiento y notas a pie de página pero sin texto escrito, extraviado en alguno de los muchos traslados o mudanzas que la casa de la musa, saqueada por múltiples antologías, ha conocido. El título de esas páginas perdidas se suele acompañar invariablemente de un baldón legendario que quiere a su autor en el monte, rescatando buitres, o acodado a una mesa de póquer. Ciudad propia incluye toda la poesía de Ferrer Lerín, pues así se titula aquel libro de nuestra biblioteca que prestamos y nunca nos devolvieron, más casi una treintena de inéditos. La reedición de esta obra singular, actualizada por una nueva vía abierta en su producción poética, viene a demostrar la vigencia de una escritura que no ha perdido singularidad con el paso de los años y abre vías fructíferas para la necesaria renovación de nuestra lírica.

Carlos Jiménez Arribas

ARDERÁ EL HIELO

Ilia Galán

Calambur Poesía, 36
Madrid, 2002

Ref: 84-88015-93-3

10,00 €

Arderá el hielo es un viaje interior que busca a través de paisajes naturales o urbanos por distintos lugares de Europa (Navarra, Carrión de los Condes, Madrid, Praga, Munich, Gredos, Hungría o Bucarest) las claves de un mundo que huye. Con versos de aparente sencillez se hace uso intenso del simbolismo, en ocasiones rimados, otras no, en decorados barrocos y con un trasfondo que muestra críticamente la sociedad humana, sus cobardías. El paso del tiempo, los frutos inmaduros de la vida y un sentir místico que halla su esperanza más allá de las apariencias y las letras se encuentran en este poemario de Ilia Galán en el que se perpetúa la sensibilidad heredada de poetas como Jorge Manrique, San Juan de la Cruz, Quevedo, Schiller, Hölderlin o Rilke, en una versión postmoderna del romanticismo.

     Ilia Galán (Miranda de Ebro, 1966) es doctor en Filosofía del Arte. Fue fundador y director de la revista de pensamiento Aula Cero y colaborador honorífico en las Facultades de Filosofía y Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad es profesor de Estética y Teoría del Arte en la Universidad Carlos III de Madrid. Colabora como columnista habitual en La Tribuna de Ciudad Real, Guadalajara, Toledo y Cuenca, y en diversos periódicos y revistas. Es autor de los libros de ensayo El Dios de los dioses (Ciencia del arte), Madrid, 1993, El romanticismo: Schelling o el arte divino , Madrid, 1999; de las novelas: Tequila sin trabajo , Madrid, 2000 y Tiempos ariscos para un extranjero, Madrid, 2000; y del poemario Tempestad, amanece , Madrid, 1991. Ha sido incluido en cuatro antologías poéticas.

LAS CIUDADES CANTADAS.

El tema de las ruinas en la poesía española del Siglo de Oro.

1995 . Ferri Coll, J. M.

ISBN  84-7908-206-2

15,00 € PUBLICACIONES Universidad de Alicante

Este libro ofrece los principales hitos de la explotación del tópico en nuestras letras. El contenido de la obra ha sido ordenado respetando la sucesión cronológica de los hechos.

Ligada a los principales temas literarios del Siglo de Oro, la poesía de ruinas es claro ejemplo del desarrollo de la lírica durante los siglos XVI y XVII. Este libro ofrece los principales hitos de la explotación del tópico en nuestras letras. El contenido de la obra ha sido ordenado respetando la sucesión cronológica de los hechos. Se pretende mostrar cómo distintos autores (Garcilaso, Cetina, Herrera, Medrano, Caro, Rioja, Quevedo, Lope...) reaccionan de forma distinta ante un mismo estímulo: la contemplación de las ruinas. Esa actualización del motivo, tamizada por la personalidad creadora de cada escritor, permite apreciar la fascinación que las ruinas engendran en quienes se acercan a ellas. El grado de novedad reside en la capacidad de cada poeta para zafarse de la retórica que alimenta el lugar común.

LA CIUDAD DE LAS CROQUETAS CONGELADAS

Antonio Orihuela

Editorial: Baile del sol

Tema: Poesia

10 €

Way out La poesía dejará de ser una cosa triste
cuando empiece a tener que ver con la vida de la gente, cuando la gente vuelva a ser la que decida qué hacer con sus vidas y con las palabras, mientras tanto todo esto que hacemos seguirá siendo.

 

 

AQUEL CORAZÓN DESCAMISADO

Luis Tedesco
Nuevohacer.

 $ 15

"El nuevo libro de poesía de Luis Tedesco aparece ya como una feliz culminación de una búsqueda de fusión entre la vida privada y las contingencias de la vida pública que han marcado a la Argentina de las últimas décadas. Desde Vida privada , justamente, que es del año 1995, hasta Aquel corazón descamisado , del 2002, y pasando por La dama de mi mente (1998) y En la maleza (2000), asistimos a su construcción de un mito personal, esa continua fuente generadora de imágenes sin la cual ningún poeta auténtico puede existir.

Cultura, pasiones, memoria, familia, origen ("la terrible caricia del origen"), también "el desorden del sentido" son algunos de los elementos de dicho mito, de cuyos cruces, y del recurso del gusto clásico, o de la violencia de las inserciones casi de crónica surge un complejo universo poético, regido por un profundo criterio moral del arte y de la vida misma. Alejado de toda parodia superficial e indiferente al drama argentino -y en ese sentido es clave la alusión constante a la perdida de identidad de nuestra sociedad ("la veleidad sajona de tu canto")-, en Tedesco suelen darse la cita culta (Dante, Banchs, Garcilaso) junto a la presencia de un re-sentimiento cotidiano que es fuente también de toda altura poética ( "... luego el rencor se hizo pensamiento, / pensamiento que ve, / que no deja de ver" ).

No hay minimalismo posible en él, pero tampoco abstracciones sin el peso del objeto candente. "La trama que llamo maleza", decía Tedesco ( En la maleza ): la multiplicidad de significados posibles, el necesario margen dado a la interpretación del lector, quedan resumidos acaso en ésa su imagen central. Es decir, maleza, trama: un origen que se reconoce con orgullo, en la oscura materia del tango (sus calles, las magnolias, "el patio moral del conventillo") o en la asunción épica y vocativa del dolor ("vamos, no sea pendejo, / deje aquí toda esperanza", "... en la infección plebeya de la herida").

La vasta cultura poética de Tedesco le permite por otro lado la utilización de diversos procedimientos no mecánicos, tales como las enumeraciones, al servicio, por ejemplo, de la invectiva contra la falsa sociedad de consumo que padecimos en los últimos años, las enigmáticas bastardillas, enigmáticas en cuanto pueden remitir a otro autor o al discurso propio de alguna de las voces del relato, y aun las anáforas enriquecidas con variantes de intensidad y de estructura. Porque también puede hablarse aquí de un verdadero relato poético, que supera los límites de Aquel corazón descamisado y nos lleva a los libros anteriores, reveladores en conjunto de una íntima unidad de inspiración y de proyección, seguramente no "programada".

Se trata de una obra política, pero no en el sentido de exaltación partidaria o de homenaje melancólico al pasado, sino como afirmación de una fidelidad a una condición social implicada fatalmente en determinadas operaciones expresivas. Obra que además, no solamente nos lleva sino que nos "obliga" a la relectura del inmediato corpus anterior del poeta, con una actitud de indispensable desentrañar, de un hurgar en "la trama de la maleza", en el tejido de sus obsesiones y de sus misterios. Obra de madurez, pero también de juventud porque, más allá de todo aggiornamento exterior o de cualquier narcisismo pseudopoético, no sacrifica el lenguaje personal, que es la razón de ser de toda vida de hombre, poeta o no. "


R. Raschella es poeta.

EL POEMA DE LA CIUDAD

Alberto Hernández

http://www.letralia.com/104/caracol06.htm

Toda ciudad, como entorno físico habitado por los hombres, tarde o temprano deviene generatriz de su propia mitología. Monumentos, edificios, avenidas y personajes se vuelven emblemáticos por una u otra razón e inciden en la manera como los habitantes perciben y expresan la urbe.

LA CALLE Y LA CIUDAD

Erasmo Fernández

http://www.letralia.com/132/articulo03.htm

La ciudad tiene un alma gemela; es oscuridad y es día, es luna en el sueño y sol en la vigilia. Como una rueda de molino que gira infinitamente, la ciudad -­nuestra o ajena- muestra su dentadura postiza y el deslumbre de sus ojos: alcantarillas, cloacas, vitrinas, plazas, árboles, casas, bares de mala muerte, hombres y mujeres, así como también los vicios y derrotas de quienes hacemos la ciudad, vale decir la soledad, la envidia, el golpe, la nostalgia, la palabra brusca, etc. Viajante y polizonte de esta ciudad -­Maracay- que Erasmo Fernández ha hecho suya a fuerza de miradas y demonios que hablan a través de él, Caminatas emerge como un samán de fuego en medio del caos citadino: sabio, humilde, punto cardinal donde los meridianos y los paralelos, lejos de oponerse, señalan el centro vital en la poesía del caminante poeta: "Estos alrededores, este mirar pegándome / su estrofa en la cara. / Paraje donde bregó mi infancia. / Qué iba yo a saber de textos / (poesía) / artificios, o literatura" (p. 13).

CIUDADES INVISIBLES

Italo Calvino

ISBN: 8478444157-9788478444151

Ed. Siruela

11.88 €

Las ciudades invisibles se presentan como una serie de relatos de viaje que Marco Polo hace a Kublai Kan, emperador de los tártaros... A este emperador melancólico que ha comprendido que su ilimitado poder poco cuenta en un mundo que marcha hacia la ruina, un viajero imaginario le habla de ciudades imposibles, por ejemplo una ciudad microscópica que va ensanchándose y termina formada por muchas ciudades concéntricas en expansión, una ciudad telaraña suspendida sobre un abismo, o una ciudad bidimensional como

Moriana... "Creo que lo que el libro evoca no es sólo una idea atemporal de la ciudad, sino que desarrolla, de manera unas veces implícita y otras explícita, una discusión sobre la ciudad moderna... Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades."

Italo Calvino

VOCES CON CIUDAD

POESÍA DE LA CIUDAD del siglo XX

Selección y prólogo

Miguel Arnulfo Ángel

132 Colección Molinos de Viento

Serie + Poesía

Voces con ciudad reúne poetas de diferentes filiaciones estéticas en torno al tema de la ciudad. Los múltiples registros conforman la visión particular de cada autor y, en conjunto, las tendencias en tomo a este tópico emblemático del mundo moderno, La primera parte, titulada "La ciudad", alude a esta, entendida como categoría general que -transformada en metáfora sustantiva- desarrolla su intemporalidad, a la vez que nutre una diversidad de mundos asociados, La segunda y tercera partes, con los títulos respectivos de "Ciudades en América" y "Ciudades en Europa", vuelven sobre la ciudad con la impronta de su nombre propio y la singularidad de su espacialidad.

La presente compilación mantiene una distinción con la llamada poesía urbana. Pese a estar imbricadas, la poesía de la ciudad cumple con salvaguardar un nivel en el que la atemporalidad de mito, la fuerza insustituible del nombre propio, la perdurabilidad de lo funcional o la referencia identidaria a través de los tiempos, entre otras, sortea la multiplicidad de determinaciones impuestas por los avatares y la inexorable fragrnentación de la urbe.

 

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