
POESÍA Y CIUDAD
LAS TERTULIAS LITERARIAS EN CANARIAS S. XVIII - XXI

Las ciudades a medida que se van conformando en su aspecto físico: sus construcciones, su mobiliario, sus calles, plazas, parques, etc., van también desarrollando su cultura, su identidad, lo que les da e imprime carácter y lo que las diferencia de las demás. En Roma, pero aún más claramente en la antigua Grecia, los asuntos relativos a la ciudad y los relativos al hogar estaban absolutamente separados: el primero era el reino del ser político, mientras que el segundo era el reino de las necesidades, de aquello que acercaba al hombre al mundo animal y donde el pater familiae tenía un poder absoluto.
La idea de "ciudad-hogar" era marginal en Grecia, en la que su opuesta, la "ciudad-estado" venía asociada al ejercicio de un tipo de poder racional y discursivo, típico del ciudadano libre -hombre, adulto, propietario-, y por lo tanto contaba con un aura de superioridad.
De esta manera, la ciudad no es sólo un espacio o territorio sobre el cual actúan sus habitantes, constituye además una aprehensión simbólica de la sociedad. Y una de las muestras más destacables de la actividad social del ciudadano, es el uso de la palabra como medio o vehículo de comunicación y de expresión. Y ahí tenemos ya la relación establecida entre estos dos conceptos: Ciudad y Literatura.
Un elemento aglutinador del desarrollo literario de las ciudades, lo constituyen las Tertulias Literarias .
Y desde este punto de vista pretendemos relacionar dos ciudades en distintas épocas de una misma sociedad muy peculiar.
Nos estamos refiriendo a la formación de la sociedad canaria, que mientras en Europa ya se estaba entrando en la Edad Moderna, la población aborigen de Canarias estaba aún inmersa en el Neolítico, cuando llegaron los castellanos imponiendo su cultura más avanzada, de cuya fusión surgirá la cultura canaria posterior.
De esta mezcla tan dispar surge la sociedad isleña, que tiene como primera ciudad la que fuera fundada por el mismo conquistador de las islas principales, Alonso Fernández de Lugo y que es la ciudad de: San Cristóbal de La Laguna.
San Cristóbal de la Laguna
Se eligió este asentamiento por ser un lugar llano, resguardado entre montañas, de suelo fértil y con abundancia de agua, ya que las escorrentías de las laderas habían formado una laguna. De ahí el nombre de la ciudad. El trazado de las calles se hizo a semejanza de los pueblos castellanos: con sus calles rectas trazadas a cordel, su plaza mayor, su iglesia, sus conventos, etc.
Y dice la Historia que fue la ciudad que se ha tomado como modelo para las primeras ciudades del Nuevo Mundo después de la conquista de América, hecho que se ha tenido también en cuenta al ser nombrada La Laguna, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999.

San Cristóbal de la Laguna fue reconocida como ciudad después de que en 1514 el Ayuntamiento solicita el título de Ciudad por considerarla ...
"mucho más poblada e mejor que ningún pueblo de las otras islas de Canarias, e que de la ciudad de Las Palmas"..."
Ante el silencio de la corte el 21 de julio de 1521 el Ayuntamiento se auto concede el título de Ciudad, que fue corroborado por la corte de Carlos V en 1531. Posteriormente, se la añade el título de Noble el 8 de septiembre de 1534.
Actualmente ostenta los títulos de Muy Noble, Leal, Fiel, y de Ilustre Historia, Ciudad de San Cristóbal de La Laguna.
En el siglo XVIII, un viajero francés que recaló por la isla, naturólogo y filósofo, de nombre Mr. André Pierre Ledru, decía de la ciudad de La Laguna..."Es indudable que durante el siglo XVIII, la ciudad de La Laguna era la población más importante del Archipiélago Canario, no tanto por su situación y riqueza, cuanto por los elementos de ilustración que encerraba en su seno"...
También don Miguel de Unamuno hizo una sugestiva descripción de La Laguna tal cual la pudo percibir él en su visita una tarde de agosto de 1909. Dice entre otras cosas: "...calles espaciadas y rectas, aquel despejo, aquel aire de rigodón monástico, algo ceremonioso, todo aquello en que se adivina una creación señorial del siglo XIII, la diferencia de las rudas, viejas ciudades castellanas... La Laguna está vestida de casaca o de hábitos de frayles si queréis..."
¡Lo que sería luego vida en esta ciudad colonial en aquellos siglos XVII y XVIII y aún a principios del XIX! Tertulia en los conventos y en las Casas Señoriales, chocolate a media tarde, monjas reposteras, eternas conversaciones sobre el último caso en el que el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición entendiera y de noche tal o cual aventura galante..."
Con estas notas preliminares podemos ya adivinar lo que fue la vida cultural y social en la ciudad de La Laguna durante el siglo XVIII.
Y ahora ya podemos centrarnos en lo que nos interesa que fue la famosa Tertulia de Nava del Sr. Marqués de Villanueva del Prado en La Laguna, según nos lo relata el profesor don Enrique Romeu Palazuelos en su obra La Tertulia de Nava.
En esta época, las tertulias estaban muy de moda, ya que eran un avance hacia la sociabilidad y La Laguna estaba muy bien preparada para este ambiente especial de tertulias, porque había pocas distracciones y su nivel cultural era alto. La ciudad, con sus conventos, bibliotecas nutridas y afán de saber había culminado en la creación de su primera universidad, la Universidad de San Agustín en 1744.
La Tertulia de Nava
La Tertulia de Navas fue en sus comienzos, una reunión de sabios y alegres caballeros, que al atardecer se reunían en el Palacio de Nava invitados por el señor marqués y lo mismo se discutía sobre la pluralidad de los mundos, se leía el último libro secreto llegado a la isla desde Europa o se comentaba lo bueno que estaba el vino que habían bebido en la última excursión a Geneto.

Según nos cuenta el profesor Romeu Palazuelos en su libro La Tertulia de Nava : " No todas las reuniones tenían carácter pacífico; había otras más tumultuosas y movidas, porque la Tertulia, vino a poner en pie de guerra a los intelectuales de la ciudad"
Los intelectuales de la ciudad a los que se hace referencia, es la clase monástica, conservadora, que había sido considerada la portadora de la cultura ciudadana. Pero al conformarse este otro grupo de intelectuales que se reunían y ponían en tela de juicio las actuaciones de los frailes, sobre todo sus sermones, se sintieron amenazados y no iban a permitir que un grupo de advenedizos le arrebatara la supremacía que habían ostentado hasta entonces, a pesar de que entre ellos se contaba con un fraile muy peculiar que es el que en cierto modo dirige y da fuerza a la Tertulia de Nava.
Nos referimos al abate José de Viera y Clavijo, natural del Realejo y convertido en la voz y el alma de la Tertulia, hombre de fino ingenio, gran orador sagrado y cumbre de los historiadores canarios de todas las épocas. (Ver su biografía y su obra en: http://www.edicionesidea.com/aplicacion/autores/ver.asp?ID=118

No sólo existió en La Laguna la Tertulia de Nava, también hubo otras tertulias en el Hotel Aguere. Los hermanos Saviñón, Tomás y Domingo, recibían en su casa su propia tertulia. Los tres hermanos Estévanez Murphy, en la casa Estévanez, aún en pie en el barrio de Gracia, celebraban encuentros poéticos y políticos de carácter republicano. Algunas de éstas no coincidieron en el tiempo, aunque siempre existieron tertulias en la Historia de nuestra Ciudad porque aquí se tiene a gala divinizar la cultura. Pero fue la personalidad del V Marqués y luego la de su hijo don Alonso de Nava Grimón y Benítez de Lugo lo que, unido a la biblioteca de Nava, con más de 2.500 ejemplares, presentaron a la sociedad lagunera un activo irrebatible frente a las demás opciones. Este activo fue lo que atrajo a todos los viajeros extranjeros que pasaban por La Laguna, así como al grupo de ilustrados políglotas que asistían a las reuniones.
Por aquí pasaron casi todos los grandes viajeros europeos que nos visitaron entre los años 1752 y 1770, ya que era un foro donde se debatía y analizaba el ideario liberal aparecido en las ediciones de libros que llegaban a Tenerife, burlando la vigilancia de las autoridades del santo oficio que, justo es decirlo, siempre fue benigna y hasta tolerante con aquel grupo de ilustrados.
Escritores proscritos lo fueron Voltaire y Rouseau, cuyas obras pasaban a las manos de sedientos lectores espoleados por la incitación de lo prohibido.
Don Cristóbal del Hoyo, marqués de San Andrés, hombre libre en sus actos y palabras. Un personaje estrambótico, como escapado de una poesía burlesca de Quevedo. Incumplidor de promesa de matrimonio, ofensor de la inquisición, irrespetuoso con la autoridad. Dio con sus huesos en el Castillo de Paso Alto, donde se dedicó a traducir poesía latina.
Ya en el siglo XVIII, cuando la erupción volcánica de Garachico de 1706 cubrió e hizo desaparecer el puerto comercial más importante de la isla, es cuando comienza a tener relevancia el puerto de Santa Cruz de Tenerife.
A partir de ahí comienza su desarrollo como ciudad y su importancia va en detrimento de la hegemonía cultural que hasta entonces había ejercido la ciudad de La Laguna. Aumenta la población y se produce un establecimiento progresivo de grupos familiares en torno al puerto, consiguiendo ya en el año 1723 que se traslade la capitalidad de la isla, desde La Laguna a Santa Cruz de Tenerife.
Santa Cruz de Tenerife.
Poco a poco se va conformando la ciudad como tal a lo largo de todo el siglo XVIII. En esta época, la mayor parte de los navíos franceses que cruzan el Atlántico, hacían su primera escala en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife con el fin de proveerse de agua y alimentos frescos. El desembarco en la isla de científicos y estudiosos franceses, hizo que ejercieran su influencia en la cultura de la ciudad. Lo mismo ocurrió con otros pueblos como Inglaterra, Portugal, Países Bajos, etc.
La sociedad santacrucera en el siglo XIX estaba constituida por tres grupos sociales bien definidos, según Ledru: en primer lugar estaban los magistrados, los ricos propietarios y negociantes; le siguen los comerciantes y artesanos y por último, la clase más numerosa que son los pobres o mendigos. La guarnición militar y el clero (dominicos y franciscanos) formaban clase aparte.
Esta creciente población es la que pronto demandó servicios y zonas de ocio. A partir de entonces es cuando se construyeron los principales centros de ocio de la ciudad: La Alameda del Duque, la plaza del Príncipe, la plaza de Weyler y la recova acogían el bullicio y el trasiego de los santacruceros. A los primitivos núcleos, como el Toscal, se fueron añadiendo parcelas de casas y parques que compusieron nuevos barrios.
En el siglo XX y con la llegada de la modernidad y el "boom" demográfico, la ciudad extendió sus límites todo lo posible hasta convertirse en la gran urbe que es hoy y cuyas fronteras se desdibujan por la cercanía de las aglomeraciones urbanas de los municipios colindantes.
Siempre se ha dicho que "Canarias es tierra de poetas". Tal afirmación ha llegado a convertirse en sentencia categórica asumida como una realidad natural pocas veces cuestionada. Una sentencia que, fuera de las fronteras insulares, ha contribuido a propagar la idea de que en Canarias la novela, la narrativa, la prosa, en general, no existe. Cosa que no es totalmente cierta, aunque sí es verdad que hemos destacado mucho más en poesía. No en vano, la primera muestra de la literatura canaria aborigen que se conserva es la célebre Endecha guanche de la isla del Hierro, recogida por el ingeniero italiano Leonardo Torriani.
No en vano también, el primer ejemplo de literatura canaria en castellano pertenece asimismo al dominio de la poesía: los triestrofos monorrimos de las Endechas a la muerte de Guillén Peraza. (cantada actualmente por el grupo Los Sabandeños).
No es momento ni oportunidad ahora de hacer una revisión crítica de la imagen transmitida por la Historia de la Literatura Canaria para deshacer tópicos y, no contraponer, sino acompañar o completar esa imagen del abundante caudal poético que impregna las letras canarias desde su origen, con el entorno ciudadano donde se ha desarrollado.
En Tenerife no hubo ninguna "cripta sagrada" comparada al Pombo madrileño -como nos dice Cioranescu en su obra Historia de Santa Cruz de Tenerife- pero no es menos cierto que los cafés y las tertulias desempeñaron un papel importante en el ambiente literario de la ciudad.
La primera tertulia de la que tenemos noticia fue la de la calle de la Noria, allá por el año 1863, en la que se reunían Agustín Guimerá que leía a Víctor Hugo, Francisco María de León, erudito narrador de crónicas canarias, Ramón Gil Roldán, buen lector de sus propias poesías y Nicolás Estévanez que aún sólo era un joven lleno de ilusiones y que luego sería el autor del famoso poema del "almendro" o poema Canarias.
En la década siguiente, tuvieron su sede en la calle de la Marina y luego en trastienda de la Librería Viera, donde concurrían poetas de la talla de Ramón Gil-Roldán, Manuel Verdugo, Diego Crosa y Luís Rodríguez Figueroa, entre otros, así como algún ilustre visitante tal cual fuera Blasco Ibáñez o Eduardo Zamacois.
Luego pasaron al café La Peña donde se agregaron entre otros Néstor de la Torre y Francisco Izquierdo. También hubo una tertulia de aficionados a la literatura en el café "El guanche" ya desaparecido.
Al menos durante unas décadas, la más famosa fue la Tertulia del Café El Águila.
 Tertulia Café "El Águila"
El café El Águila estaba situado en las inmediaciones de la Plaza del Príncipe. Esta plaza fue el huerto de un convento franciscano de la ciudad y más tarde fue finca privada, hasta que por iniciativa municipal se abrió al público en general. Este lugar era frecuentado por las tardes por gente de la aristocracia santacrucera para pasear; mientras, la vieja banda de música llamada de los Cazadores, amenizaba con su música bajo los frondosos laures de indias, que formaban un magnífico techo vegetal donde anidaban pájaros cantores que luego serían sustituidos por palomas traídas de Barcelona.
Esta Plaza del Príncipe fue inaugurada el 28 de Octubre de 1860 y sigue siendo hoy en día, un lugar sereno dentro del bullicio urbano. Es como el patio de dos grandes sociedades músico-culturales como son el Círculo de amistad XII de Enero (el Recreo) y la Asociación Lírica Masa Coral Tinerfeña. También están a su alrededor la Biblioteca Nacional y el Museo Municipal de Bellas Artes.
No es de extrañar que con este incomparable marco, fuera el Café el Águila un foco que atrajera a sus terrazas a la flor y nata de los literatos y bohemios de Santa Cruz, ya que los helechos colgantes y los laureles le daban la pincelada poética que hacía propicia la conversación sobre arte, música o poesía.
Allí se congregaban desde los años 30 hasta los 70, los personajes más relevantes dentro de la vida cultural de Santa Cruz y formaron parte de la Tertulia del Café el Águila.
Por suerte para nosotros, tenemos a una testigo presencial de dicha tertulia, nuestra entrañable amiga y poeta, doña Olga González de Servando que, muy jovencita, cuando ella estudiaba música en el Conservatorio que tenía su sede en el Círculo de Amistad, pasaba todas las tardes por la terraza donde se reunían un grupo de jóvenes inmersos en el mundo de la Cultura. Olga nos cuenta:
"Hay un mundo cultural inmenso en esta tertulia, que existe desde muchos años antes de la época en que yo los conocí.
Todo ese mundo cultural termina con la guerra civil española, y sobre todo los hombres, cuando regresan, ya son diferentes.
No obstante la tertulia se recupera con el regreso de algunos de ellos, como Pedro García Cabrera que sufre prisión en Fyfes y es deportado a Villa Cisneros, viviendo una gran cantidad de aventuras y desventuras políticas que luego quedarían reflejadas fielmente en sus poemas.
Tanto los que regresaron como los que quedaron aquí, al estar de nuevo unidos tenían en común nuevos contenidos, como por ejemplo, la revisión de la situación cultural en Canarias ya renovada, pues anteriormente la poesía de Tabares Bartlett o de Antonio Zerolo exaltaban los sentimientos insulares.
Pero ahora toda esta gente que se reúne allí son artistas dotados de un gran impulso creador; se habla de hábitos, mitos, historias con afinados matices, muchas de las intervenciones son tratadas con imagen de buen humor, gracia crítica de nuestra propia historia.
Voy a nombrar a los más asiduos a la tertulia, como eran Emeterio Gutiérrez Albelo, Domingo Pérez Minik, Eduardo Westerdall, Domingo López Torres, Pedro García Cabrera, Mª Rosa Alonso, Ernesto Salcedo, (del periódico El Día), Sebastián de la Nuez Caballero, Agustín Espinoza, Paco Martínez, Teodoro Ríos,... Gilda Camacho, Pedro Pinto de la Rosa, Juan Ismael, Antonio Servando (mi esposo) y yo misma, Olga González. Por supuesto que se me quedan infinidad d e nombres, porque también venían desde Las Palmas (Gran Canaria) los hermanos Doreste que venían y presentaban aquí sus libros.
En invierno, cuando el tiempo era demasiado desapacible para la tertulia en la terraza del café, nos reuníamos en la casa de don Pedro Pinto que vivía en la calle Puerta Canseco o también algunas veces en mi casa, en el cuartito que tenía mi suegra en la azotea, en la calle General Sanjurjo.
Nos visitaban también en la tertulia del Café el Águila, escritores y poetas de la Península como por ejemplo, Miguel Ángel Asturias entre otros.
Nos visita también André Bretón, procedente de Francia, que exporta al mundo entero la Poesía Surrealista, a cuyo movimiento se acoplan también nuestros grandes poetas de la época como fueron, Emeterio Gutiérrez Albelo, Pedro García Cabrera de una forma muy peculiar pero que no deja de ser surrealismo, Francisco Izquierdo, Juan Ismael a pesar de ser más conocido por sus pinturas que por sus poemas y sobre todo el propio crítico de Arte, Eduardo Westerdall, así como muchos otros poetas de menor renombre"
La importancia de estas reuniones va más allá de la simple anécdota pues es la única posibilidad que tienen de reunirse.
A pesar de los intentos por constituir una asamblea permanente de poetas canarios, esta empresa siempre fracasó, quizá porque nunca necesitó una permanencia continuada.
Sólo en 1976 se consiguió, aunque ya llegó tarde, celebrar un desigual Congreso de Poesía Canaria. Sin embargo nunca les han faltado los estímulos a los escritores canarios para una producción literaria rica y variada.
Publicaciones literarias que surgieron de dicha Tertulia:
En el siglo XIX fue cuando se iniciaron en Santa Cruz de Tenerife las publicaciones literarias, aunque la verdad es que fueron más bien efímeras. La más antigua fue "La Aurora", semanario de literatura y arte, que duró un año (1847-1848) y en la que colaboraron entre otros: Manuel Barrero Torres, Ignacio Negreen y Sabino Vértelo y ya desde aquella época, destacó por su seriedad en el tratamiento de los temas.
Luego en el año 1926, la revista "Gaceta de Tenerife" publicaba poemas de Campo amor y Gustavo Adolfo Bécquer. Más tarde se funda la revista "Hespérides" donde publican escritores y poetas modernistas. Ya en ella se hablaba del encuentro con la Vanguardia.
En el año 1927 surge el periódico "La Rosa de los Vientos". Con esta revista se hace ya el primer esfuerzo colectivo par iniciar una escritura radical desde las islas. En ella se puede apreciar la influencia de Ortega y Gasset en las aportaciones de Juan Manuel Trujillo y Agustín Espinosa. También se tomaba entre los contemporáneos a Unamuno y a Machado, a Gerardo Diego y a Pedro Salinas para la publicación de Antologías.
También nos cuenta Olga González que ...
"A mediados del mes de enero de 1945, aparece en la sección de Literatura del Círculo de Bellas Artes de Tenerife, el primer número de la revista "Mensaje" que vino a ser el escaparate donde por primera vez vinieron a converger diferentes generaciones de poetas y escritores del Archipiélago, encontrándose así el grupo formado por don Pedro Pinto de la Rosa, Juan Ismael, Antonio Servando y Eduardo Westerdall con los principiantes Carlos Pinto Grote, Félix Casanova de Ayala, Agustín Millares, Víctor Zurita , etc." La revista "Mensaje" fue tema obligado en la Tertulia del Café el Águila".
En este momento de principios del siglo XXI, tanto en La Laguna como en Santa Cruz, se sigue la costumbre de las tertulias, imitando a la última generación de tertulianos como han sido los escritores y poetas pertenecientes al grupo "Fetasa y los Fetasianos".
Fetasa (1955-2005) da título a un diálogo en el que Rafael Arozarena e Isaac de Vega expondrán su particular concepción literaria y la inquebrantable actitud vital que siempre los ha caracterizado.
"Fetasa" , dio nombre también a un grupo de escritores que revolucionaron el panorama literario y cultural de Canarias
Los fetasianos, en los años difíciles de la posguerra, hicieron tertulia, confluyeron en comunes lecturas y se aproximaron a una cierta afinidad de pensamientos y de actitudes. Debatían en torno a temas que no trascendían de la literatura, pero que sin embargo, acabarían arribando y fijándose en sus respectivas obras literarias, muchas de ellas aún por venir. El repudio a la literatura oficial y la soledad en la que gestaban la suya; la confluencia con algunas de las conquistas de la generación de "Gaceta de arte" ; la atracción por el existencialismo; la lectura de los grandes poetas y narradores occidentales; y la separación hacia un ambiente primitivo y hosco; formaron sus credos y su experiencia de madurez. A este grupo pertenecen: Isaac Vega, Rafael Arozarena, Antonio Bermejo y José Antonio Padrón.
Actualmente existen muchos grupos literarios que periódicamente se reúnen en tertulias en ambas ciudades, tanto en Santa Cruz como en La Laguna. Entre ellas están: Poetas Uni-verso, Centro socio-cultural Antonio Servando, El Ateneo de La Laguna, el grupo del Curso de Escritura de Mapfre-Guanarteme , que se reúne alternativamente en una y otra ciudad y comentamos desde las últimas tendencias poéticas hasta los clásicos de la narrativa y la poesía, como por ejemplo los cuentos de Edgar Alan Poe y su poesía.
Existe también en La Laguna la Escuela Canaria de Creación Literaria . La Escuela Canaria de Creación Literaria es una institución privada creada en octubre de 2004 como la primera escuela, dedicada exclusivamente a la enseñanza literaria, instaurada en la Isla de Tenerife.
La escuela está ubicada en el casco histórico de La Laguna y es dirigida por Antonia Molinero , en ella imparten clases escritores, periodistas, guionistas y profesores de reconocido prestigio tales como: Víctor Álamo de la Rosa, Coriolano González Montañez, Gonzalo Ortega, Jorge Batista, Miguel Ángel Roldán, María González, Jesús Olmo y Antonia Molinero . Todos los viernes se celebran tertulias moderadas por poetas de prestigio de las islas, invitados para tal fin.
No podemos pasar por alto el mencionar cuál ha sido el origen de que hayamos elegido este tema de "Ciudad y Literatura" para esta segunda entrega de "Cuaderno de Poesía". Como ya ha quedado expreso en nuestro EDITORIAL, el motivo ha sido precisamente el ciclo de conferencias y recitales llevados a cabo en Santa Cruz de Tenerife en los meses de octubre y noviembre de 2006, bajo el epígrafe de "Ciudad y Literatura Sostenibles 2006 Santa Cruz de Tenerife" que viene a justificar lo desarrollado en este artículo acerca de la vida literaria a través de la Historia en nuestras ciudades canarias.
Poetas del recital de Poemus sobre "El balcón de enfrente"

Carlos Pinto Grote (en el centro), acompañado por José Ángel Cilleruelo y Fernando Senante
Y así damos por terminada, por ahora, este recorrido histórico por el panorama poético de dos ciudades canarias, a través del seguimiento de sus tertulias y publicaciones poéticas en la isla de Tenerife, concretamente en Santa Cruz y La Laguna.
Mª del Carmen Martín Mendoza
BIBLIOGRAFÍA:
Cioranescu,Alejandro : La Laguna: guía histórica y monumental
Rumeu de Armas,Antonio : La Conquista de Tenerife 1494 - 1496
Cioranescu,Alejandro : Historia de Santa Cruz de Tenerife (tomo IV)
Romeu Palazuelos,Enrique :La Tertulia de Nava
González de Servando,Olga: Conferencia sobre la Tertulia del Café El Águila.
Consultas en Internet:
Biografía de José de Viera y Clavijo
Publicaciones Literarias
Fetasa y Fetasianos
Callejeros, planos y fotos de Santa Cruz y La Laguna
Dossier de Ciudad y Literatura Sostenible
AGRADECIMIENTO: A la señora Olga González de Servando por cederme el dossier de su discurso sobre la Tertulia del Café "El Águila" |